Pals

El conjunto Medieval del Empordanet

 

Con formas góticas y una conservación admirable, el conjunto medieval de Pals se ha convertido en una de las atracciones de la Costa Brava para todos aquellos que admiran y curiosean con los antiguos núcleos urbanos amurallados.

Pals es un buen ejemplo para conocer profundamente la cultura y la huella que dejó la época medieval en la costa mediterránea. Los primeros documentos del municipio datan del siglo XI, época en la cual se construyó su castillo.

El amurallado pueblo sufrió varios enfrentamientos bélicos que propiciaron la pérdida de gran parte del patrimonio, y aquello supuso solo la conservación de la Torre del Homenaje de esta construcción defensiva. Se trata de una torre románica de planta circular levantada entre los siglos XI y XIII. Sus 15 metros de altura se asientan sobre una plataforma de roca natural, en la que también se encuentran numerosas tumbas visigóticas. Durante el siglo XV fue empleada como campanario, por lo que se la conoce como la Torre de las Horas.

El casco historio de Pals se levanta sobre una colina rodeada de llanuras, que en su origen fue zona pantanosa. Esta configuración condiciona su visita, que acostumbra a hacerse en sentido ascendente. Uno de los exponentes más representativos de la villa es la Torre de las Horas, un magnífico ejemplar de torre románica circular, así como la iglesia de Sant Pere, con una curiosa sucesión de estilos que van desde el románico hasta el siglo XVIII. El punto culminante de esta ascensión es el mirador del Pedró, desde donde se pueden observar las islas Medes, el macizo del Montgrí, el Canigó y la sierra de la Albera. Además de las murallas y el trazado medieval de sus callejuelas, en Pals hay que buscar el detalle en los ventanales góticos, los arcos, los pozos, los umbrales de las puertas y un amplio abanico de rincones interesantes.

En la actualidad, el solar del castillo lo ocupa la casa de la familia Pi i Figueras, promotor de la restauración del Recinto Gótico de Pals. De factura moderna, esta casa mantiene los mismos rasgos arquitectónicos que el resto de la urbe. Calles empedradas interrumpidas por arcos de medio punto, fachadas con ventanas ojivales y balcones de piedra son los signos distintivos de Pals. La muralla es otro de los lugares que transportan al viajero a la Edad Media. Cuatro torres de planta cuadrada se mantienen aún en pie, a pesar de que datan del siglo XII.

Sin duda, es uno de los más atractivos destinos para visitar si hablamos de este tipo de conservaciones históricas. Recomendamos su visita.